sábado, 20 de enero de 2007

Continúo con mi soliloquio, organizando ideas y deshaciendo el orden:
Espectros
(Tercera carta)

¿Recuerdas nuestros primeros años postmortem? Fuiste tú la que me enseñaste que uno puede elegir entre el cielo y el infierno estando de pie frente a ambos, dijiste:
“En el cielo hay puros ángeles intelectuales y en el infierno mucha guerra y rock and roll”.
Y antes que pudiese responder a qué lugar pertenezco, te me adelantaste:
“iría durante la semana a ver a Gloria y a Oliva, en el cielo, conversando y bajaría los fines de semana a tomar y a joder en el infierno”.
Te dije que tendría vetado el cielo y me sacarían a patadas del infierno por estar en revueltas sindicales pacifistas. Que defendería los derechos de los no roqueros ni intelectuales y terminaría, con mis compañeros, en el purgatorio; si no fuese porqué el Papa lo ha clausurado meses atrás.
Regresaríamos a la tierra a deambular como almas sin pena (nos las habra confiscado el enorme gorila que cuida la entrada al infierno) ni Gloria (San Pedro le prohíbe la salida). Entonces algunos harían cuatros con tripas de vacío y pedazos de nada, cantaríamos caminando y buscando la forma de hacer tambores.
Recuerdas esos días; recibía toda las noches cartas de amigos que decían: “que fácil es ganarse el cielo, pero que difícil es vivir en él.”
Ahora no tengo con quien hablar, sigues entre las tinieblas y las alturas, no tengo tristeza ni alegría, le escribo al cielo que no quiere oírme, no tengo cuatro, no se tocar ni cantar.

martes, 16 de enero de 2007

Antes colgué algo sobre mi situación pasada, ahora algo del presente:
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Pisadas y tumbas

A las 5:00pm, Andrés camina del trabajo a su casa. Su mente en todo momento desborda ideas, ellas fluyen una tras otra. Siempre le ha gustado imaginar que son como gotas de agua solitarias en un mar. Esta noche, luego de una intensa tormenta que alborotó la marea, una idea se ha quedado adherida en su psiquis.
Esta idea, como todas, se le vino en forma de pregunta; ¿Qué es un medio muerto? ¿Acaso un muerto viviente? No, se respondió, pensaba que era absurdo rellenar con vida la mitad del hombre que carece de muerte; un medio muerto no tiene por que estar medio vivo; no ha de ser un muerto en vida, muerto viviente, ni moribundo, todos estos conceptos presuponen la vida. En ese instante la vida adquiere un olor fétido limitando las disertaciones de Andrés.
Andrés seguía pensando en aquella pregunta tan extraña mientras se acercaba a la parada de autobuses; varias muchachas esperaban impacientes en la parada. Tampoco podría ser algo del todo desconocido, meditaba Andrés sin notar su compañía, pues de su mente surgió esta idea. Y en ese momento sintió ganas de gritar que él se encontraba medio muerto.
-Estoy medio muerto –susurró sin darse cuenta.
De inmediato una mujer tomó la cartera y la arrojo contra el estomago del confundido muchacho dejándole sin aire. Andrés, tirado en el suelo, con los ojos llorosos, se da cuenta de su absurdo.
Soy nuevo y no tengo escusas para los lectores; solo diré que disculpen por ser quien soy, y a mi favor recuerdo que no están obligados a seguir leyendo.

Para entendernos un poco a nosotros mismos hay que comenzar por recordar, para que otro nos entienda es mejor hablar en presente. Como aún el blanco recinto está vacío comienzo repitiendo en alta voz lo que en silencio ya he dicho:
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A 35 milimetros

Salgo de clases, dejo atrás el pasillo, el sinfín de puertas que dan a las aulas, comienzo a bajar, veo como te acercas mujer monocromática, como un pétalo blanco balanceándose con el viento, mi Greta Garbo contemporánea. Chica silente de mirada perdida.

Pienso en lo que ocultas tras esos trapos negros y blancos. Quisiera quitártelos, dejar al descubierto el misterio del que es cómplice tu mirada, desnudar con este gesto tu alma… y a solas, sin esos artilugios que intentan adornan el cuerpo y el espíritu, derribarte con un beso, un beso que incinere el aire a nuestro alrededor.

Se esfuma mi alma entre un mar de pensamientos ocultos, comienzo a soñar en tus ojos buscando los míos ¿Cómo sería convivir con esa sonrisa tierna y esa mirada calida todos los días?

Se derraman los colores, todo a tu alrededor se convierte en ti, comienza a sonar un saxofón, me ves, imagino como sería ser protagonista de aquella vieja película en la que podríamos fusionarnos, sin que nos moleste el silencio que existe entre los dos.

Comenzaría por salvarte con la esperanza de salvarme en ese impulso. Luego te diría todo aquel universo de cosas cursis y frases echas, sin necesidad de abrir la boca, mientras se pierde mi mano en tu pelo. Después acabaría el film dando a entender que fuimos felices para siempre, se irían apagando las luces poco a poco. La obscuridad se apoderaría de mis ojos. Finalmente y en silencio los espectadores nos levantaríamos conmovidos de nuestros asientos, yo en particular tendría ganas de llorar al verme sin pareja, de seguro pensaría que soy un tonto al ir al cine a ver una historia de amor solo.

Sigues caminando sin darte cuenta del recorrido que hiciste en mi imaginación, te sonríes y con un gesto me saludas, por un momento pensé que eras cómplice de mis ilusiones. Sigues tu camino.

Veleta al aire sube por la rampa.