Soy nuevo y no tengo escusas para los lectores; solo diré que disculpen por ser quien soy, y a mi favor recuerdo que no están obligados a seguir leyendo.
Para entendernos un poco a nosotros mismos hay que comenzar por recordar, para que otro nos entienda es mejor hablar en presente. Como aún el blanco recinto está vacío comienzo repitiendo en alta voz lo que en silencio ya he dicho:
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A 35 milimetros
Salgo de clases, dejo atrás el pasillo, el sinfín de puertas que dan a las aulas, comienzo a bajar, veo como te acercas mujer monocromática, como un pétalo blanco balanceándose con el viento, mi Greta Garbo contemporánea. Chica silente de mirada perdida.
Pienso en lo que ocultas tras esos trapos negros y blancos. Quisiera quitártelos, dejar al descubierto el misterio del que es cómplice tu mirada, desnudar con este gesto tu alma… y a solas, sin esos artilugios que intentan adornan el cuerpo y el espíritu, derribarte con un beso, un beso que incinere el aire a nuestro alrededor.
Se esfuma mi alma entre un mar de pensamientos ocultos, comienzo a soñar en tus ojos buscando los míos ¿Cómo sería convivir con esa sonrisa tierna y esa mirada calida todos los días?
Se derraman los colores, todo a tu alrededor se convierte en ti, comienza a sonar un saxofón, me ves, imagino como sería ser protagonista de aquella vieja película en la que podríamos fusionarnos, sin que nos moleste el silencio que existe entre los dos.
Comenzaría por salvarte con la esperanza de salvarme en ese impulso. Luego te diría todo aquel universo de cosas cursis y frases echas, sin necesidad de abrir la boca, mientras se pierde mi mano en tu pelo. Después acabaría el film dando a entender que fuimos felices para siempre, se irían apagando las luces poco a poco. La obscuridad se apoderaría de mis ojos. Finalmente y en silencio los espectadores nos levantaríamos conmovidos de nuestros asientos, yo en particular tendría ganas de llorar al verme sin pareja, de seguro pensaría que soy un tonto al ir al cine a ver una historia de amor solo.
Sigues caminando sin darte cuenta del recorrido que hiciste en mi imaginación, te sonríes y con un gesto me saludas, por un momento pensé que eras cómplice de mis ilusiones. Sigues tu camino.
Veleta al aire sube por la rampa.